Día: 27 mayo, 2026

  • El latido de los cuatro vientos

    El latido de los cuatro vientos

    Argentina puso el cuerpo, la tecnología artesanal y el barro, la nostalgia del sur que busca sus raíces en el viento de los linajes. Perú desenterró mitos con un teatro que canta con la fuerza de los antiguos huacos. Ecuador se alzó con la fuerza de un volcán con una polifonía de colores. España cruzó de vuelta el océano son la poesía de las marionetas y la fuerza del reencuentro. 

    La noche del viernes no trajo el frío del otoño: trajo el fuego inicial. El ritual número treinta abrió  con “Nascere”, no para separar sino para borrar líneas divisorias. Cada elenco arribó con la memoria de sus pueblos, y en el aire ya se respiraba ese misticismo del escenario y sus tablas cuando están a punto de arder. Las fronteras, esas cicatrices geográficas, empezaron a diluirse con el primer aplauso. 

    El sábado y el domingo, los cuerpos en el escenario no actuaron: fueron un canal de preguntas que movilizan con la presentación de  “Rumbos: uno más uno tres”, del Colectivo Ámbar + Puentes Invisibles (Lima Quito), La Muertecita del Colectivo Ámbar (Lima). Así con la complicidad de cada espectador las funciones se volvieron un puente tendido sobre el abismo del olvido. Cada actor y actriz se volvió espejo, y evidenció que el dolor y la risa comulgan en cualquier latitud. 

    Rumbos, uno más uno tres - Colectivo Ambar, Perú

    LA MIRADA DEL MAESTRO

    En una butaca, en la fila central, habitó una presencia fundamental en este cruce. La mirada del maestro Arístides Vargas alimentó cada función y a su vez durante tres días transmitió sus conocimientos en un taller de dramaturgia que se dio en la intimidad del café de la sala. Una mirada que no juzga, una mirada con la sabiduría del cobijo; que no impone la dirección, sino que alumbra la niebla creativa. 

    “La vida es complicada pero luego todo se aclara”. 

    Donde el viento hace buñuelos, de Aristides Vargas

    Bajo el seguimiento de su mirada, el Encuentro/ Cruce se convirtió en una reunión de náufragos que encontraron una isla en común: el teatro. Aristides, tejedor de ausencias y desenterrador de patrias perdidas, a su manera guió las naves de este encuentro hacia un puerto de honestidad creativa y poética. 

    LA DESPEDIDA

    El lunes, coincidiendo con los vientos revolucionarios de mayo que hablan de los deseos de libertad, el encuentro “Cruzando Fronteras” llegó a su última estación con la función de “Luciérnaga Roja + Iaia”, y las marionetas de hilo de Aran Rey Araez

    No hubo llanto al finalizar, sino canto de siembra. Al finalizar cada función hubo un intercambio con preguntas y observaciones del público, y esa es la semilla que no sabemos cómo ni donde germinará. 

    Las grupalidades de Argentina, Perú, Ecuador y España se fundieron en un abrazo colectivo sobre las maderas gastadas. 

    Rumbos, uno más uno tres - Colectivo Ambar, Perú

    Treinta encuentros / cruces de Cruzando Fronteras se resumieron en ese instante: un territorio libre, un mapa inventado por el arte donde la memoria se vuelve brújula y el único límite es la imaginación. Las luces se apagaron, pero los actores, las actrices y técnicos se llevaron el brillo de un fuego que tardará mucho tiempo en volverse ceniza.  


  • Lo que queda después de tres mañanas en un taller de dramaturgia con Arístides Vargas

    Lo que queda después de tres mañanas en un taller de dramaturgia con Arístides Vargas

    Cierro el cuaderno anillado que estrené el sábado a la mañana con una convicción: quizá un taller de dramaturgia no busque que escribamos las tres mejores escenas de nuestras vidas, ni que imaginemos el diálogo más ingenioso. Acaso, además de lo obvio que es ablandar la mano e impulsarnos a empezar (por algún lado pero empezar), buscó algo oculto, impensado para una inexperta en la escritura dramática como yo, pretendió algo altamente desafiante para este siglo XXI. Buscó conectarnos con la escucha. Que aprendamos –o recordemos- el valor de escucharnos. 

    Esa micro comunidad que se generó en torno a un taller y que giró alrededor del gran maestro Arístides Vargas logró desarrollar una escucha respetuosa, amena y amorosa de las piezas que, de a poco, casi una veintena de compañeros y compañeras perfilaron durante los tres días de encuentro. En Mar del Plata y en El Galpón de las Artes, el dramaturgo y creador del prestigioso grupo de teatro Malayerba ayudó a que comprendiéramos que la escucha sensible forma parte de la otra dramaturgia: está la dramaturgia del que dice y la dramaturgia del que escucha, según el docente. Y creo que ahí nos instalamos. 

    Vimos cómo la escritura remueve durezas y callosidades, aviva miedos y libera fantasmas de tal magnitud que son capaces de hacernos llorar cuando leemos lo escrito. Nos conmovimos, respiramos y seguimos. Cada uno, cada una con una historia nacida de su propia experiencia y pasada por el tamiz de la imaginación. Muchas voces, muchas maneras, muchas formas de narrar. Siempre la guía de Arístides, quien entre consigna y consigna, definió aspectos centrales del teatro, de la dramaturgia, de los personajes. El concepto que me aportó mayor lucidez: que en una instancia de boceto, el personaje aún no es personaje, es una fuerza, un motor que va, que deviene constantemente. 

    Quién sabe en qué terminarán estos textos emanados del taller. Quizá se evaporen en nuevas ideas, quizá crezcan hasta saltar a la puesta en escena, quizá se transformen en narrativa, en poesía o en simple anécdota, la de la vez que compartimos un espacio y un tiempo (tres mañanas de otoño)  con otras personas deseosas de aprender sobre la maravillosa magia del teatro. Y de paso aprendieron a ser mejores “escuchadores” y mejores espectadores de lo que ocurre en escena. Y si aprendieron eso, entonces seguro que aprendieron a ser mejores seres humanos. No está nada mal si pensamos que escucharnos es la condición anterior a poder entendernos. Creo que también la escucha es política.

    Paola Galano



    El latido de los cuatro vientos

    El Galpón de las Artes vivió un fin de semana largo de preguntas abiertas y verdades compartidas…
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