Mes: enero 2026

  • De Francia a El Galpón de las Artes: Una noche de cine y circo

    De Francia a El Galpón de las Artes: Una noche de cine y circo

    ​En el escenario de Jujuy 2755 también se pueden disfrutar de proyecciones cinematográficas. Este viernes se podrán ver los cortometrajes: “Solo”, de Marcos Janna y “Zampano”, del director francés Teilo Quillard protagonizado por el marplatense Luca Ruiz Miceli junto a su compañera francesa Ambre. 

     El Galpón de las Artes continúa celebrando 30 años de cobijar diferentes lenguajes artísticos. Y en esta temporada no podía faltar una noche cinematográfica. Es por eso que para cerrar el primer mes del año, se proyectarán dos cortometrajes: “Solo”, de Marcos Janna, y el premiado film francés “Zampano”, dirigido por Teilo Quillard, una propuesta que llega de la mano de sus protagonistas Luca Ruiz Miceli y Ambre Ruiz Miceli Porcel, quienes conversarán sobre su experiencia filmando a 20 metros de altura y cómo son sus días como artistas circenses en Europa.

    Luca Ruiz Miceli no es un extraño para la cultura marplatense. Hijo del director, profesor y actor Juan Ruiz y de la actriz y profesora Mónica Miceli. Criado en el Centro Cultural La Panadería, a los 21 años partió a Europa buscando nuevos aires. Me fui buscando expandir y al mismo tiempo conectar con este arte francés. En Francia hay mucha mezcla de artes: de danza, circo contemporáneo, de teatro físico, de cine… y que no se encuentra fácilmente en otra parte del mundo. Y el empezar por el circo fue, sobre todo, una cuestión estratégica, porque yo no sabía hablar mucho francés”, admite.

    De Francia a El Galpón de las Artes: Una noche de cine y circo

    ​En el escenario de Jujuy 2755 también se pueden disfrutar de proyecciones cinematográficas. Este…

    “Solo”, un cortometraje que indaga en la soledad de un mundo roto

    El Festival de Estrenos cierra con una historia ficcional de Marcos Janna producida íntegramente en…

    En el 2017 entró en “L’Ecole Jules Verne”, hizo un año de trapecio fijo, y luego otro año en Palo Chino, en lo que se denomina la “formation tremplin” para artistas que buscan profundizar un proyecto o vienen de otras partes del mundo. En Argentina, su gran maestra fue Ana Diab y ella fue quien le fue abriendo, junto con su hermano Facundo Diab, algunas intuiciones de lugares posibles.

    “Ingresé a Jules Verne con un número de clown que había armado un día antes y una sola frase en francés: «Madame, Monsieur, l’amour». Entre caídas de circo y una técnica improvisada sobre el trapecio fijo que hizo reír, funcionó. Yo estaba feliz de actuar en esa sala tan hermosa de Amiens. Las cosas se dieron y, al final, terminé entrando”, comparte. 

    En este sentido sostiene: “Al principio, fue muy gracioso y triste. No sabía si había quedado para realizar esos exámenes, no había entendido el correo en francés. Así que agarré y fui a preguntar personalmente; la mañana del sábado de exámenes, por las dudas. Me tomé el tren a la ciudad de Amiens, porque quedaba a unas horas de París. No había entrado a una de las dos formaciones por mi estatus de extranjero, pero que estaba inscripto para pasar los exámenes para la formación Tremplin”.

    “Como hijo de actores, por las dudas y ante cualquier situación, en el bolso tenía un pantalón y una remera a rayas; un artista, como los médicos, tiene que estar preparado para cualquier situación, no se sabe cuándo uno tendrá que hacer un número. Y ahí, con la fuerza del viajero o del que está cerquita de sus metas, busqué probar suerte”.

    Para poder dimensionar, los exámenes son de acrobacia, verticales, elongación, musicalidad, expresividad y, luego, para los que lo deseen pueden mostrar un número. “Me acuerdo que, justo después de la instancia de números, está la charla con el equipo pedagógico de la escuela donde presentas tu proyecto de lo que buscas hacer. Y el director me decía que iba a ser difícil para mí, porque la formación era paga y la carga horaria, mucha, como para trabajar”, explica. 

    “Todo mi comienzo de la formación me la pasé viajando durante meses hasta París, todos los fines de semana para llegar muy temprano en tren a mi trabajo de camarero; dormía donde se podía los sábados a la noche, y los domingos luego de la jornada, me volvía en el último tren a las corridas, para empezar de nuevo mi escuela de circo los lunes. Yo estaba muy feliz. Por suerte después encontré un laburo en Amiens, no iba a poder sobrevivir si no”, revive.

    Allí conoció a Ambre, su compañera de vida y de distintas disciplinas circenses como “mano a mano”, “palo chino” y clown. Con ella creó luego el Dúo llamado Haut Del Alto, y años después ingresaron en la Compagnie Soul Canopy, dirigidos por el gran maestro Boris Vigneron.  Actualmente desarrollan su carrera con proyectos de acción social y cultural, realizan espectáculos y crean proyectos pedagógicos en escuelas de bastantes ciudades del sur de Francia.

    Y este año confirmaron su camino con la representación de la premier de su espectáculo “A Temps” para el pôle national de cirque La Verrerie d’Alès, en el festival InCircus2025. “Es un gran logro, sabiendo que ninguno de los dos ha salido de escuelas superiores”, subraya Luca.

    De viaje en Argentina, surgió la posibilidad de proyectar el cortometraje “Zampano”  que viene cosechando reconocimientos en festivales de cine. Es por eso que la “Noche de Cine Sin Barreras de Boletería” contará con una presentación a la gala, de la mano de la Compagnie Soul Canopy, y su número de mano a mano “Par Ici”. Además, al cierre se abrirá el espacio para conversar sobre las producciones con sus realizadores y artistas.

    Para Luca, presentar este trabajo en los 30 años de El Galpón de las Artes tiene un sabor a “pequeño logro y victoria” después de tanto camino recorrido. “El Galpón es un hogar para mí. Volver y poder compartir para mí lo que significa este regalo, me hace recuperar confianza y fuerza para seguir construyendo allá”, confiesa con emoción.

    ​Zampano: Superar el vértigo para encontrar el propio vuelo

    En Francia, Luca descubrió otra realidad para desarrollarse como artista circense, ya que hay un circuito gigantesco. “Son casi como universidades; los estudiantes que salen de la escuela presentan sus proyectos que pueden ser obras, arman compañías, cuentan con una red muy grande de difusión”, describe y agrega: “hay un estatus de artista que reconoce tu 《métier》, y cuando uno no está trabajando, se recibe un acompañamiento económico para solventar la vida”.

    Luca y Ambre trabajan como artistas, pero también como docentes de circo en la escuela “Le Salto d’Ales” y allí surgió la conexión para ser parte del proyecto cinematográfico. Ambos protagonizan “Zampano”, un cortometraje de ficción que nació en el seno de la formación “La Résidence” de la prestigiosa universidad de cine La Fémis (Francia), donde entran al año muy pocas personas, una de ellas el joven y talentoso realizador Teilo Quillard.

    La historia de “Zampano” sigue a un joven que, ante el regreso de la vieja compañía de circo de su padre, busca escapar y seguir a Nina, la trapecista de la que está enamorado. Pero hay un obstáculo físico y simbólico: el vértigo.

    “Hay una sensación muy ilógica para el cuerpo: hay que buscar el punto de gravedad cero en la suspensión máxima para soltarse. La estructura es muy alta, todo se mueve y todo se ve chiquito. Es todo muy impresionante”, explica Luca sobre el desafío técnico del trapecio de vuelo.

    ​Para Ambre, el rodaje fue una apuesta a la confianza: “Tuvimos que ir hacia lo que nos daba más miedo. Fue una experiencia hermosa. Y el equipo fue un lujo. “Zampano” fue también mi primer proyecto cinematográfico. Y toda la gente fue muy buena con nosotros”. Originaria de la región de Burdeos (Francia), desde muy joven entendió que su lugar estaba en el escenario. Su formación comenzó en un bachillerato con especialización en artes del circo (Lycée option cirque) y decidida a alcanzar la excelencia técnica, continuó en la prestigiosa Escuela de Circo Jules Verne de Amiens. A su vez, profundizó sus conocimientos en “Labo du salto” de la escuela laboratorio de circo “Le Salto” (Alès), sumergiéndose en el clown sensible. Esta experiencia fue clave para definir su identidad artística, fusionando la destreza física con la emoción. Siempre en evolución, recientemente se formó profesionalmente en acrobacia de acción como Doble de riesgo (Campus Univers Cascades. Paris, France).

    “Hay que tener en cuenta el viento porque encima la plataforma se mueve, por suerte, porque tiene que estar preparada para recibir el impulso”, describe Ambre. 

    Esta versatilidad física y actoral alcanzó su punto máximo en el cine. En el cortometraje “Zampano”, Ambre interpreta a Nina, uno de los personajes principales y el interés amoroso del protagonista. Para este papel, al igual que su compañero, asumió un reto físico extraordinario: tuvo que aprender y dominar el trapecio de vuelo específicamente para el rodaje, demostrando una vez más su capacidad de entrega total al servicio de la historia.

    —¿Cómo llegó la propuesta para filmar Zampano?

    —Luca: Nosotros además de trabajar como artistas damos clases de circo para subsistir, eso lo aprendí de mis padres. Un día estábamos dando clases en la escuela y llegó Teilo (director) con el proyecto y buscando trapecistas de vuelo. Yo había hecho una vez en Buenos Aires.

    —Ambre: Si, muy poco. Yo había hecho trapecio de vuelo con amigos para divertirme pero para desarrollar la disciplina necesitas mucha estructura.

    —¿Y qué los hizo aceptar?

    —Luca: Teilo, cómo nos presentó el proyecto y es una gran persona. Es un gran aliado, hoy en día. Él salió de la Universidad de Cine Le Femmis, para el ingreso presentó este proyecto y era su residencia. Quería contar esta historia y que transcurre en un mundo de circo porque su familia es de circo.

     —Ambre: Es un hermoso, viene de una familia de circo desde siempre y es un poco su historia, sin serlo, con un poco de ficción pero esta cuestión de nacer en una familia que hace circo y que él tiene que volar

    —Luca: claro, tiene que hacer su propio camino y un poco es el rol en el que estuvimos.

    — Imagino que hacer trapecio de vuelo provoca mucha adrenalina ¿Cómo fue encarar ese desafío?

     — Luca: es una sensación muy bonita, estamos a 20 metros del piso

     —Ambre: Desde el punto máximo hay 20 metros pero desde la plataforma hasta la red habrá entre 12 – 14 metros.

     —Con solo imaginar me da vértigo

     —Ambre: hay que tener en cuenta el viento porque encima la plataforma se mueve, por suerte, porque tiene que estar preparada para recibir ese movimiento también, el impulso.

     —Luca: hay una sensación muy ilógica para el cuerpo, hay que buscar el punto más alto para poder soltarse porque cuando estás en ese punto es la gravedad cero, cuando estás en el aire y si te soltas antes vas para adelante y si te soltas más tarde te vas para atrás; hay que buscar el momento justo donde estás en la suspensión máxima.

     — Ambre: es muy loco porque tenés que ir a lo que te da más miedo. Pero Teilo vino a buscar trapecistas, hablamos con él fue una sensación muy linda y dijimos tenemos que hacerlo

     — Luca: es un proyecto que sale de la escuela, fuimos a ponerle cuerpo a la historia y que nos sirva de experiencia. Fue una experiencia muy bonita, el equipo fue muy lindo y hace dos meses llegó el premio a Mejor interpretación masculina en un Festival de Paris y Mejor Cortometraje de bolsillo, porque fue producido de manera independiente.

     —¿Qué significa proyectar Zampano en una temporada tan especial donde El Galpón de las Artes está celebrando 30 años?

     —Luca: El Galpón es un hogar para mí para mi papá, estamos a unos metros del Centro Cultural La Panaderia, hubo mucha relación y enlace durante estos años, crecí y me crié acá entonces volver en este marco es una pequeña “victoria” con esta película, me pone muy contento, yo estoy muy emocionado. El viernes 30 va a ser un momento para compartir sabiendo que uno vuelve a Francia y allá estamos construyendo cosas muy hermosas. Es una sensación de estar en todos lados y en ninguno al mismo tiempo. Irnos con este regalo de presentar el cortometraje acá con tanta gente bonita a mí me significa recuperar confianza, fuerza y energía para meterle de lleno al regreso. 

    Próxima proyección: Viernes 30 de enero, 21.30hs

  • “Solo”, un cortometraje que indaga en la soledad de un mundo roto

    “Solo”, un cortometraje que indaga en la soledad de un mundo roto

    ​El Festival de Estrenos culmina con una película producida y filmada en Mar del Plata. El realizador audiovisual Marcos Janna presenta “Solo”, un cortometraje que se gestó en la ciudad y que promete interpelar al espectador sobre la naturaleza de la soledad en un mundo fragmentado.

    La elección de El Galpón de las Artes no es casual para el estreno del cortometraje, Marcos Janna destaca que la sala está equipada para brindar una proyección de “excelente calidad de imagen y sonido” y fue un espacio clave en la etapa de financiación del corto.

    Próxima proyección: Viernes 30 de enero, 21.30hs

     

    ​”La soledad no era un tema que me preocupaba, que no me interpelaba y quise indagar ahí… y vi que por ahí por esquivarle al tema de la soledad evidentemente sí es algo que me pega”

    El film de 20 minutos de duración nació de una inquietud temática sobre la soledad, un estado que Janna reconoce quelo interpelaba profundamente. “Solo” es interpretada por Pedro Benitez, Juan Ruiz, Ana Juárez, Emai Magenta Malmierca, León Quevedo y Lucía Medjurechan.

    Detrás de escena Paola Carobino y Santiago Maisonnave acompañaron en la dirección, Paula Latorre en Asistencia de Dirección en Set, la producción estuvo a cargo de Sol Pombo, Bruno Vallejos como Asistente de Producción, la Dirección de Fotografía es de Marcelo Rondinone y la asistencia es de Gonzalo Di Trana, Cámara de Paola Carobino y Leonardo Florentino como ayudante de fotografía. 

    ​¿Qué te inspiró a filmar “Solo”?

    En este caso la idea no vino desde el guion o una imagen sino a través de la temática. Nunca había arrancado por este lado. Lo primero que hice fue juntarme con  con gente del audiovisual, al primero que le compartí esta inquietud fue a Demian Basualdo y después de mucho tiempo de intercambio de ideas empezar a surgir imágenes, se lo compartí  a Mariano Salinas y Santiago Maisonnave, y entre los cuatro empezamos a crear el guion. Después hay varios subtemas, en definitiva la historia principal tiene que ver con los vínculos, con la sociedad, con el futuro y lo que conjuga y afecta a la soledad.

    “Las imágenes sueltas se fueron encadenando y así surgió un corto de 20 minutos”. 

    ¿En dónde se sitúa la historia?

    Está ambientada en un presente alterno, un futuro próximo en una sociedad pre apocalíptica, de escasez, una sociedad fragmentada.

    ¿Qué referencias tenés o compartís con el equipo?

    En grupo hablamos mucho de las referencias que después no se si se tradujeron en concreto pero sí de directores de cine Lanthimos, Lars von Trier, desde el punto de vista de la narración, la fragmentación o montaje que eso está aplicado de algún modo; en los ambientes sonoros hay referencias a David Lynch, referencias hasta inconscientes. Las referencias fueron más audiovisuales. 

    La industria audiovisual es compleja ¿Por qué elegiste El Galpón de las Artes para estrenarla?

    No hay muchas salas independientes en Mar del Plata para proyectar con esta calidad de imagen y sonido. Me parece un espacio  importante porque el realizador audiovisual no tiene contacto con el público, hay circuitos de festivales pero la película va sola y no tenés esa interacción con el público que para mí es muy importante, el caso del músico, el actor que tiene esa reacción en el momento. Es un trabajo un poco solitario con respecto al intercambio y estar en tu propia ciudad con un espacio así donde después se pueda dar una charla, una devolución o un mínimo intercambio de pasillo se celebra un montón. Ni hablar que acá es mi casa, siempre la idea inicial fue proyectar el corto en El Galpón de las Artes porque además hicieron un apoyo muy importante, la sala se abrió para que podamos recaudar dinero y poder financiarlo que fue todo autofinanciado de forma independiente.

    Desde la idea al montaje final ¿Cuánto tiempo te llevó este proyecto?

    Tiempos de preproducción, producción, filmación y montaje: la idea surgió hace tres años atrás, hace un año y medio empezó a escribirse el guion. Entre la escritura del guion y el comienzo del rodaje, toda la preproducción pasaron ocho meses. El rodaje fueron siete jornadas porque fueron locaciones muy variadas, y después la postproducción fue de abril a agosto. 

    Una vez que pase el estreno ¿Qué recorrido te gustaría que tenga “Solo”?

    El recorrido del cortometraje es de festivales que de con el formato tanto de tiempo como de temática, y moverlo por todos lados tanto de forma local como nacional y que se vea. Va a tener un par de años de proyección en pantalla hasta llegar a plataformas digitales. Lo importante para mi es que se vea en pantalla grande. No soy de sueños festivaleros pero me encantaría que no viaje sola sino que alguien del equipo esté acompañando, en eso descanso mucho porque cualquiera del equipo la va a representar muy bien porque es una película muy colectiva y cada uno va  a poder compartir su mirada.

    El objetivo principal de “Solo” no es dar respuestas, sino generar preguntas y compartir la visión de este “mundo roto” ilustrado en el filme. En definitiva, la experiencia más importante para el realizador es que la obra se vea en pantalla grande y que se produzca el intercambio con el público, celebrando la posibilidad de este contacto directo en su propia ciudad.

    FICHA COMPLETA DE “SOLO”

    Dirección

    Marcos Janna

    Acompañamiento en Dirección

    Paola Carobino

    Santiago Maisonnave

    Dirección de Actores

    Santiago Maisonnave

    Asistencia de Dirección en Set

    Paula Latorre

    Guion

    Marcos Janna

    Santiago Maisonnave

    Mariano Salinas

    Demian Basualdo

    Producción

    Sol Pombo

    Asistente de Producción

    Bruno Vallejos

    Dirección de Fotografía

    Marcelo Rondinone

    Cámara

    Paola Carobino

    Asistente de Fotografía

    Gonzalo Di Trana

    Ayudante de Fotografía

    Leonardo Florentino

    Dirección de Arte

    Candela Chirino

    Asistentes de Arte

    Agustina Beatriz

    Paula Latorre

    Mariano Salinas

    Montaje / Edición

    Tomás Garri

    Esteban Scharovsky

    Vestuario

    Candela Chirino

    Maquillaje y Peinado

    Liliana Palermo

    Sonido Directo

    Santiago Alvaro

    Demian Basualdo

    Diseño Sonoro / Postproducción de Sonido

    Santiago Alvaro

    Demian Basualdo

    Música Original

    Demian Basualdo

    Corrección de Color

    Marcelo Rondinone

    Gráficos / Títulos

    Bruno Vallejos

    Foto Fija

    Victoria Freijo

    Dirección Casting Niñes

    Cecilia Dondero

    Elenco

    Pedro Benitez como Hugo

    Juan Ruiz como Luis

    Ana Juárez como Carmen

    Emai Magenta Malmierca como Niña

    León Quevedo como Niño

    Lucía Medjurechan como Difunta

  • Nascere, parte 1: cuando el teatro se atreve a habitar el tiempo

    Nascere, parte 1: cuando el teatro se atreve a habitar el tiempo

    Nascere, parte 1: cuando el teatro se atreve a habitar el tiempo

    La última creación dirigida y escrita por Claudia Balinotti, con investigación tecnológica de Mariano Tiribelli, se presenta en El Galpón de las Artes como una experiencia teatral que desarma la linealidad narrativa y expande los límites del lenguaje escénico contemporáneo.

    El Galpón de las Artes · Mar del Plata
    Homenaje por 30 años (desde 1996)
    Poética · Tecnopoética · Teatro
    Nota

    En una época marcada por la velocidad, la fragmentación y el consumo inmediato de imágenes, Nascere, parte 1 aparece como un gesto a contramano: una obra que se detiene y escucha.

    Estrenada en el Teatro El Galpón de las Artes, en Mar del Plata, esta creación dirigida y escrita por Claudia Balinotti, con investigación tecnológica de Mariano Tiribelli, se presenta como una experiencia teatral que desarma la linealidad narrativa y expande los límites del lenguaje escénico contemporáneo. Una escritura viva que logra una experiencia escénica donde el tiempo no avanza en línea recta, la muerte no es un final cerrado y la identidad humana se vuelve un territorio poroso, mutable, en constante devenir.

    Nascere, parte 1 - Imagen A
    “el tiempo no avanza en línea recta.”

    La obra es también un acontecimiento simbólico: se presenta como homenaje por los 30 años de vida de El Galpón de las Artes, una sala y un colectivo que desde 1996 sostienen una práctica teatral independiente, experimental y profundamente comprometida con el presente.


    La dramaturgia como cinta de Moebius

    Nascere, parte 1 despliega una dramaturgia de múltiples capas que se comporta como una cinta de Moebius: no hay principio ni final claros, sino pliegues. Tiempo, memoria y muerte se entrelazan en planos simultáneos, espectrales, donde lo real y lo virtual conviven sin jerarquías.

    En escena, tecnologías de punta dialogan con dispositivos reciclados; proyecciones, sonido envolvente y robótica artesanal que no funcionan como adornos, sino como lenguaje escénico. La estética de un texto retrofuturista y melancólico construye un universo sensible que interpela al espectador desde la percepción antes que desde la explicación.

    Entre los personajes transitan El Tiempo, encarnado en un relojero astral; y La Muerte, como tejedora aporética. Aparece Emilia y sus múltiples desdoblamientos— Bastiano el padre, y sus Hijas—; todos parecen atrapados en fórmulas heredadas, intentando responder a las interrupciones de su mundo interior frente a la inminencia de la muerte. Pero la obra no busca respuestas conclusivas.

    Nascere, parte 1 - Imagen B
    “la obra no busca respuestas conclusivas.”

    Nascere, parte 1 es, explícitamente, una primera parte. La obra completa forma parte de una investigación escénica más amplia sobre las relaciones entre lo humano y la máquina, y sobre cómo estas tensiones reconfiguran el teatro contemporáneo.

    Entrevistas

    Claudia Balinotti

    —Nascere se presenta como una investigación más que como una obra cerrada. ¿Por qué esa decisión?

    —Porque para mí el teatro no es un objeto terminado, sino un proceso vivo. Nascere nace de una necesidad de investigación real, no de la idea acabada de “estrenar ”. Esta primera parte es un recorte, una indagación activada en el mismo territorio escénico mientras transcurre. La investigación necesita del espectador, necesita del aquí y ahora del escenario para seguir avanzando.

    —El tiempo y la muerte son ejes centrales. ¿Qué te interesa explorar de ellos hoy?

    —Me interesa poner en crisis la idea de tiempo lineal, esa sensación de que todo avanza hacia adelante de manera ordenada y cuestionar la representación estable del ser humano. El Texto ficciona sobre desarrollos de la ciencia, la filosofía, que nos dicen otra cosa: que el tiempo se pliega, se repite, se superpone. La muerte, en ese sentido, no aparece solo como final, sino como transformación, como umbral: viene para llevarse una vida, o viene para dejar una ausencia, es el huésped esperado desde siempre o es solo el anfitrión… toda esa ambigüedad me resulta profundamente teatral.

    —La obra trabaja con múltiples Emilias. ¿Qué representa ese desdoblamiento?

    —Emilia es una y son muchas. Es una mujer, una actriz, una niña, una novia, una voz que ensaya una obra que quizá nunca estrene. Me interesa esa coexistencia de presentes: somos lo que fuimos, lo que somos y lo que podríamos haber sido, todo al mismo tiempo. El espejo no duplica, revela.

    —En Nascere la tecnología no es decorativa. ¿Cómo pensás su uso en escena?

    —Crear la atmósfera y las imágenes que plantea este texto es posible gracias a la incorporación de la tecnología, por lo cual, la tecnología no resulta ser un efecto vacío. Tiene que crear cuerpos, sentidos, poética. Trabajamos con dispositivos tecnológicos como si fueran actores: producen emociones, generan símbolos, afectan la percepción. Lo tecnopoético es eso: cuando la máquina deja de ser herramienta y se vuelve lenguaje.

    —El cuerpo ocupa un lugar central en tu concepción teatral. ¿Cómo lo definís en esta obra?

    —Cuando hablo de cuerpo no hablo de virtuosismo ni de performance extrema. Hablo del cuerpo como escritura. El cuerpo significa, escribe el espacio, guarda la memoria cultural y social. Siempre ponemos el cuerpo. Sin cuerpo el teatro no existe. El acto de entrega —del actor, del director, del espectador— es también un acto de aprendizaje.

    —Esta obra se estrena en el marco de los 30 años de El Galpón de las Artes. ¿Qué significa eso para vos?

    —Es una felicidad enorme. El Galpón es un punto de amarre, un lugar donde el tiempo también se vuelve curvo. Estrenar Nascere acá no es casual: es un homenaje a una forma de hacer teatro, a un colectivo grupal dispuesto a diversos entrenamientos teatrales en busca de poética. Homenaje a una ética del trabajo artístico que cree en el riesgo, en la investigación y en el teatro como encuentro comunitario.

    —¿Qué esperás del espectador que se acerque a Nascere, parte 1?

    —No espero comprensión total. Espero disponibilidad. Que el espectador esté dispuesto a creer, a habitar la ilusión de verdad. Que se permita el desequilibrio perceptivo, la duda, el asombro. Que explore con nosotros.

    Mariano Tiribelli

    —Tu trabajo en Nascere articula tecnología, escena y actuación. ¿Cómo definís ese rol?

    —No pienso la tecnología como algo externo al teatro. Me interesa cuando la máquina entra en crisis junto con lo humano. En Nascere, los dispositivos tecnológicos no acompañan la escena: son parte de la dramaturgia. Respiran, fallan, generan tensión, producen sentido.

    —¿Qué significa investigar lo humano–máquina en una obra teatral?

    —Significa asumir que ya no somos “puros”. Nuestra percepción del tiempo, de la memoria, incluso del cuerpo, está atravesada por lo tecnológico. En escena trabajamos con motores, proyecciones, sistemas de control, robótica artesanal, pero siempre desde una lógica poética. La pregunta no es qué puede hacer la máquina, sino qué nos devuelve sobre lo humano.

    —La obra trabaja con mundos paralelos y simultaneidades. ¿Cómo se traduce eso técnicamente en escena?

    —Lo pensamos como capas que conviven: luces que no iluminan lo mismo, sombras que se duplican, proyecciones que no coinciden del todo con los cuerpos, sonidos que llegan desfasados. Técnicamente hay sincronías y asincronías buscadas. El error, el desfasaje, no se corrige: se incorpora como lenguaje.

    —¿Qué lugar ocupa el espectador frente a este dispositivo escénico?

    —El espectador no está frente a una historia para entender, sino dentro de una experiencia para atravesar. No buscamos comodidad perceptiva. Buscamos que el espectador explore junto a nosotros un cierto desequilibrio, una sensación de estar en más de un tiempo a la vez.

    La voz del espectador

    Al salir de la función, Marcos, espectador, intenta poner en palabras lo vivido. No describe la obra: la continúa.

    “Las vías. El secreto es que siempre estaré ahí, estaré acá. El presente es el pliego del tiempo. Una mesa como con amigos: presente, pasado y futuro.

    Como las vías del tren, las vidas van paralelas. ¿Será el teatro quién guarda o comparte el secreto de que va a estar siempre? Porque en ese espacio donde se torna el tiempo simultáneo se enciende otra cosa. La omnipresencia del tiempo y su hilo con el pasado. A través de un espejo en el espacio las vidas se superponen. Un nombre (Emilia) que da sentido a lo que se escapa, para eso los nombres, para que las cosas no se escapen. Pero en su afán de no dejarse sujetar demasiado buscan los huecos por los que huir. Es como si tuviesen vida, como si respiraran y con todo eso, de igual manera, no les alcanza.

    Quien baje en la próxima estación seré, seré también quien espera. Estaré presente el día en que deje mi cuerpo y encontraré quizás otra estación posible. Tus palabras, sus palabras, ecos de ecos serán la guía que se va desplazando en la infinita oscuridad.” — Marcos (espectador)
    Nascere, parte 1 - Imagen C
    “El presente es el pliego del tiempo.”
    Un homenaje en presente

    Estrenar Nascere, parte 1 en el marco de los 30 años de El Galpón de las Artes no es solo un gesto celebratorio hacia atrás, sino una afirmación de futuro. La obra no conmemora: ensaya. Ensaya nuevas formas de decir, de mirar, de escuchar.

    Y en ese ensayo —como en las vías que corren paralelas— artistas y espectadores comparten, por un instante, el secreto de estar siempre ahí, siempre siendo, el mundo es dinámico, impredecible. Como si el teatro, una vez más, se animara a hacer la pregunta que la tecnología sola no puede responder: ¿Qué hacemos con el tiempo que nos queda?


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