Mes: noviembre 2025

  • Bonito Bonito: Un viaje sensorial para vivir la experiencia “casa – teatro” en El Galpón de las Artes

    Bonito Bonito: Un viaje sensorial para vivir la experiencia “casa – teatro” en El Galpón de las Artes

     “Bonito Bonito” de Mónica Arrech y Nahuel Porto Navarro muta a El Galpón de las Artes y es parte de la grilla del Festival de Estrenos. Junto a Ayelén Basualdo, la obra propone un quiebre en la convención teatral, explorando el sentido a través de la intimidad y la percepción que propone, en esta oportunidad, la “casa – teatro”. 

    La obra, que forma parte del Festival de Estrenos, es el resultado de un proceso creativo que comenzó en el interior de una casa real, y que ahora se “muda” al teatro con la promesa de estimular la percepción del público. El domingo 23 de noviembre a las 21:30, el escenario de El Galpón de las Artes (Jujuy 2755) se convertirá en un espacio de intimidad y juego con Bonito Bonito. Las reservas están disponibles a través del siguiente enlace: https://www.galponartes.com/espectaculo/bonito-bonito/

    Originalmente, la pieza se gestó a partir de “pequeños momentos,” utilizando cada rincón de un espacio cotidiano, la casa de Mónica Arrech. “Adoramos cada objeto, cada detalle de la casa; es una mudanza la que estamos haciendo ahora”, explica.

    La incorporación de Ayelén Basualdo al elenco este año sumó un nuevo dinamismo. Aunque se integró inicialmente para la asistencia y el orden —el equipo confiesa ser “un quilombo” que cambiaba la obra en cada función—, ahora va a actuar. 

    ​De la intimidad al escenario: Un Teatro de sensaciones

    ¿En qué contexto nació Bonito Bonito?

    Mónica: En mi casa tengo un taller con muchas telas, tijeras, máquinas, objetos colgando y todo quedaba en uso y se trabajaba en eso, a partir de ahí empezamos a trabajar con Nahu con una palabra y una idea. 

    Nahu: La primera palabra se perdió y la idea también, empezamos a jugar. Para mí estuvo bueno lo de la casa de Moni como también correr de cierta centralidad el rol de la actuación y ver que hay un montón de cosas que están operando y poner la conciencia ahí. Para mí fue una exploración, Moni frena en lugares donde yo no frenaría o pondría texto, haría bardo y me dice pará; y ahí aparecen texturas, olores, el tiempo de las cosas. Por lo menos para mí que vengo de una actuación histriónica, engomada, exagerada bajar un cambio estuvo bueno. 

    Está bueno ir más allá del desafío espacial y ver qué propone ese lugar, porque la adaptación es muy diferente. También en lo actoral, intentamos despojarnos de ciertos modismos, por lo pronto es lo que me interesó de la búsqueda. 

    ¿Cómo fue esa exploración?

    Monica: Hacíamos ensayos de muchas horas, seis horas de trabajo bastante intensas. Empezó con una idea y terminó corridísimo. Todos nos parecía que sí, no hubo muchos no; entonces todo fue más fácil. Y esto de la casa, la luz, de que haya olor a bizcochuelo, a café, los ruidos, de usar el lavarropas, la canilla y que se sienta el agua y darle tiempo a que la gente escuche. No los recibia nadie, eso era muy raro también y la gente tocaba la puerta decía Bonito Bonito y pasaba. La gente se movía sola por la casa, todos los ambientes. 

    Nahu: Era muy loco para la gente, el espacio teatral condiciona pero entrar a una casa desconocida era muy loco. 

    ​Es un gran cambio pasar de una casa a una “casa – teatro” ¿Cómo lo están transitando?

    Monica: Habíamos hecho todo un planteo inicial y lo tuvimos que cambiar. Para el público también, entrar a una casa desconocida como era la mía y moverse por ahí en la penumbra, los sacaba del lugar. En mi casa, ha pasado de personas que se han quedado sentadas en un sillón tildadas, como disfrutando lo que proponia ese lugar con sus luces y sombras. Tampoco nosotros imponemos nada. 

    Nahu: también es parte de la propuesta es decir a donde vayamos vamos a tener que adaptarnos a ese lugar para que la cosa sea. Después es todo un desafío, el espacio teatral condiciona por sus dimensiones a un espacio que no está contemplado como teatro. Eso también es muy interesante porque depende de la inquietud de cada espectador se puede ver hasta donde se la juega. Hay gente que en la casa de Moni se animó a meterse en cuartos donde no se animaban otras personas.

    ¿Cómo fue la incorporación de Ayelén?

    Monica: Ayelén se incorporó este año al equipo, nos hacía falta también un poco de orden, de asistencia. Nosotros no teníamos nada escrito. Inclusive para una misma función llegamos a tener dos flyers distintos para promocionar, porque a mí me parecía mejor uno y a Nahu otro. 

    Nahu: Somos un quilombo, cada vez que la hacíamos  cambiabamos todo.

    Ayelen: Para mi fue todo un momento, Nahu cuando me invitó y no me supo explicar muy bien la obra de qué se trataba. Mi propósito era claro, tenía que controlar a la gente y una vez que arrancó la función empecé a hacer otra cosa. Pasé el texto escrito, las canciones y ahora lo dimos vuelta, porque acá actúo. 

    La propuesta es para un espectador activo, con determinadas decisiones, no muy intensas pero sí pequeñas decisiones.

    ¿Qué buscan que se lleve el público con la obra?

    Nahu: Después de haber hablado con gente que la vio, se llevan sensaciones. A mí me flashó mucho que la gente se detiene en los olores o lo que hago con el personaje: en un momento abro una pava de esas silbadoras, y empieza a salir humito y yo estoy mirando, hay personas que se conmueven con esos momentos y es algo que esta muy corrido de donde yo suelo pensar la cosa. 

    Mónica: es eso, sensaciones, percepción. Acá nos va a cambiar mucho, va a ser muy distinto pero estamos muy dispuestos y tenemos unas ganas de traspasar esa motivación, esa sensación. Tenemos ganas de compartir con la gente, la casa, los momentos, todo lo que hemos pensado para ofrecerles para estimularlos, para degustar, saborear. Todo eso es lo que nos da ganas que la gente pueda disfrutar del espacio: la plazoleta, los pisos, las texturas, el café , los baños, las nuevas butacas, queremos que la gente mire esas butacas nuevas y que las disfrute. 

    ​​La obra, cuyo lema es cuestionar si “el final es otro comienzo,” busca que el público se lleve sensaciones y percepción. Previo a una función en un nuevo espacio el equipo extiende una invitación simple y tentadora a la sala que se está preparando para celebrar sus 30 años: “Que vengan a disfrutar de algo Bonito Bonito, es eso. Es simple, estamos preparando cosas Bonitas Bonitas.”

  • “(Silencio)”, una obra donde la corporalidad narra historias

    “(Silencio)”, una obra donde la corporalidad narra historias

    Tras siete años de números en varietes, Thomas Lacerenza y Mariano Rodriguez estrenan en El Galpón de las Artes su primera obra de teatro físico, un viaje sin palabras entre el humor y el drama, con un guiño al cine mudo. ​En escena, acompañan a los protagonistas Paula Goiburu y Soledad González, quienes participan en dos actos y asisten en los intermedios, sumando capas coreográficas a la propuesta. La función de “(Silencio)” será el próximo viernes 21 de noviembre y las reservas ya están disponibles. 

    ​En la cartelera del “Festival de Estrenos” de El Galpón de las Artes asoma una propuesta que se define por la ausencia del texto: “(Silencio)”. El debut será el viernes 21 de noviembre a las 21:30 y se recomienda reservar lugar a través del siguiente enlace https://www.galponartes.com/espectaculo/silencio/. Luego al finalizar la función se realiza un aporte económico según las posibilidades. 

    La obra marca el debut de Thomas Lacerenza y Mariano Rodriguez en la producción de teatro independiente, coronando una sociedad artística que nació hace siete años en un número de varieté. “Vimos que tenemos química y ahí decidimos encarar una obra”, cuenta Mariano, definiendo la puesta como una colección de “escenas distintas” que encuentran su cohesión en el teatro físico y el humor corporal, con música original en vivo.

    “Nos gusta que la obra provoque cierta similitud con lo que nos provoca a nosotros este tipo de arte. Hay elementos del cine mudo. Abordamos diferentes posibilidades, hay momentos de humor, otros dramáticos, otros donde hay más tensión, algo más de terror”.

    (Silencio) es una obra ambiciosa, con actos entrelazados por intermedios coreografiados y una música original que se vuelve un personaje más. El eje es lograr un “lenguaje universal” que se entienda sin importar el idioma.

    ​La influencia de los grandes maestros es palpable. La dupla confiesa su admiración por figuras como Charles Chaplin y su nieto, James Thierrée o Buster Keaton. De hecho, uno de los actos se convierte en una película muda en blanco y negro.

    UN DESAFÍO CARENTE DE PALABRAS

    ¿Cómo nació este proyecto?

    Mariano: Hace 7 años hicimos un número que después lo repetimos varias veces, nos llevamos muy bien porque hacemos teatro físico, humor físico y después hicimos otro. Vimos que tenemos química y ahí decidimos encarar una obra.

    ¿Qué referentes del teatro físico tienen?

    Mariano: Es difícil porque yo siento que estoy muy lejos de esas referencias, a mi hoy me inspira el nieto de Chaplin (James Thierrée), me deslumbra de una manera increíble. Chaplin también, el español (Hernan) Gené. Sin spoilear de qué se trata, hay uno de los actos que es en blanco y negro, es una película muda, la música es de ese estilo. Los actos son todos muy diferentes, en cuatro estamos juntos y cada uno tiene uno solo. 

    ¿Qué les gustaría generar con este espectáculo?

    Thomas: Nos gusta que la obra provoque cierta similitud con lo que provoca a nosotros este tipo de arte. De hecho hay elementos del cine mudo, Buster Keaton y su corporalidad de estos referentes y musicalmente también. Tiene diferentes climas, momentos y ritmos. Creo que quisimos abordar en este género diferentes posibilidades.

    ¿Qué desafíos tuvieron que atravesar?

    Mariano: Nos re divertimos, el desafío es individual más que juntos. Yo no soy mimo, entonces mi desafío es ensayar y hacerlo lo más personal posible y original. 

     Está todo inventado pero desde la música hasta la temática está obra es muy original por el formato. Creo que le apuntamos mucho a eso.

    Thomas: Nos complementamos bien. Nuestro deseo es expandir nuestras habilidades teatrales, y ponernos este desafío de estos números que requieren cierta corporalidad, cierto desafío físico, nos desafía a cada uno pero es verdad que como nos llevamos bien y nos divertimos mucho y eso también hace que no choquemos a la hora de crear una obra que no tiene texto, tiene otra forma de creación.

    ¿Por qué decidieron producir en El Galpón de las Artes?

    Thomas: Para mí El Galpón es como una casa, como público hasta crear la varieté que se hace hace tantos años (Infinito Punto Rojo), yo lo siento como un hogar y siempre tuve el deseo de hacer una obra acá y cuando nos abrieron las puertas para ensayar fue como un sueño. La sala es hermosa. También el hecho de trabajar a Cooperación Solidaria, la filosofía de la sala es importante para que no haya una barrera de acceso a la cultura, es algo que compartimos entre nosotros y con la sala.

    Mariano: Yo debuté acá con “Cambiá esa cara” y el número que hicimos fue en Infinito Punto Rojo, también acá. Y ahora más con toda la renovación, que sean todas butacas, necesitábamos altura y es una sala que siempre está en movimiento.

    ¿Cómo sienten que llegan al Festival de Estrenos?

    Mariano: Como todas las obras de teatro, justos pero bien. El 90% de la obra es nueva, original. Para una varieté no ensayabamos tanto, ahora hace un año lo estamos haciendo. 

    Thomas: Mismo los números que ya teníamos y haciamos en varietés, están más afinados.

     Llegar al Festival de Estrenos previo a los 30 años de El Galpón de las Artes es un hito para el grupo. “Es hermoso y emocionante formar parte y también da una sensación de vértigo”, dice Thomas, consciente de la cantidad de grupos que buscan un lugar en la sala.

    ​”Silencio” promete ser una experiencia que va más allá de la palabra. “Es una obra que me da la sensación que te va a dejar con ganas”, cierra Mariano y Thomas invita a compartirla ya que es una pieza con un “lenguaje universal”.

  • “OJO CAYÓ EN LA TELARAÑA”: UNA OBRA QUE JUEGA CON RECURSOS DE CINE CLASE B

    “OJO CAYÓ EN LA TELARAÑA”: UNA OBRA QUE JUEGA CON RECURSOS DE CINE CLASE B

    La nueva pieza del dramaturgo marplatense Alejandro Frenkel, “Ojo cayó en la telaraña“, llega al Festival de Estrenos de El Galpón de las Artes, después de un largo proceso de gestación. Agustin Elordi, su director compartió detalles de cómo fue enfrentarse al desafío de poner en escena un texto que no solo se inspira en el cine, sino que lo lleva a escena de una manera singular.

    La pieza teatral es interpretada por Vanina Alonso, Gabriela Benedetti, Roberto de Large y Marcelo Scalona. En tanto que el diseño de iluminación lo realizó Luciano E. Paciotti.

    El director de la puesta en escena, quien fue testigo del nacimiento del texto en un taller de dramaturgia, se sintió inmediatamente atraído por la escritura de Frenkel: “Tiene un estilo muy particular, con una influencia muy fuerte de cine, escribe una dramaturgia con primeros planos”, señala.

    “Ojo cayó en la telaraña” se estreno  en noviembre de 2025 en El Galpón de las Artes (Jujuy 2755). Cabe recordar que la sala trabaja Sin Barreras de Boletería por Cooperación Solidaria, aunque para una mejor organización se aconseja reservar localidades a través del siguiente enlace y ver próximas fechas:

    La obra se presenta como un desafío estético y de montaje que invita al público a vivir su propia experiencia. “Es una obra más cerca del realismo de lo que parece, no es absurdo porque no cumple con los cánones, tampoco es una comedia por más que tenga algunas situaciones cómicas. Creo que es una suerte de realismo fantástico muy influenciado por la industria cinematográfica”, percibe su director. 

    UNA OBRA DE TEATRO CON CRUCES DE LENGUAJES

    ¿Cómo se gestó este proyecto?

    La obra la escribió Alejandro Frenkel que es un dramaturgo marplatense, fui un poco testigo del proceso porque estábamos compartiendo un taller de dramaturgia. Vi nacer a la obra y la fui siguiendo, siempre me llamó mucho la atención y me gusta mucho lo que él escribe porque tiene un estilo muy particular de escritura totalmente opuesto a mí que soy mucho más concreto y siempre me interesó cómo se hacía para llevar a escena una obra con esas características tan particulares.

    “El hecho de ir acotando para llevar a los actores en un camino creo que fue el desafío más grande, lo que más tiempo nos llevó”

    ¿Qué referencias tuvieron presentes a la hora del montaje?

    Hay un cruce de lenguajes, porque la obra está inspirada en el universo cinematográfico, está claro que hay referencias a cineastas como David Lynch, (Michel) Gondry, (Jean-Luc) Godard está muy presente desde lo textual, su presencia es un personaje. Dentro de eso que se propuso desde la dramaturgia yo decidí agregar algo más a la mezcla. A mí siempre me llamó mucho la atención el cine clase B de los ‘70, el cine de explotación, muy bizarro que se hacía con dos pesos.

    ¿Y qué fue lo que te motivó a dirigir un texto con estas complejidades?

    Me gustó jugar un poco con eso, meter dentro de esta historia tan cinematográfica que al mismo tiempo es muy absurda, ciertas cosas ilógicas, donde se juega algo del subconsciente. Meter todo eso en escena y tratar de que sea funcional fue lo que me impulsó a trabajar.

    ¿Cuál fue el principal desafío?

    La primera reacción de quienes leyeron la obra fue que era “un delirio”, después que pasaba ese filtro empezaban a aparecer puntos de vistas muy distintos sobre la obra. Teníamos dos opciones, montarnos en ese delirio sin saber para dónde iba ni que se iba a llevar el espectador, si íbamos a dejarlo super abierto a múltiples posibilidades que ofrece o si por ahí íbamos a encarrilarlo dentro de una lógica válida para el texto y trabajarla desde ahí. Es normal que intuitivamente el actor vaya hacia ciertos estilos, y siempre está esa primera impresión de la obra que nos llevó mucho trabajo, pero para mi gusto rindió. Logramos que cuando la gente vea la obra no se quede con que es un delirio, hay objetos dramáticos, situaciones que pueden ser poco lógicas.

     “Ojo cayó en la telaraña” está salpicada de pequeños temas universales: los proyectos personales, el destino, las pasiones y los límites.

    ¿A qué remite el nombre de la obra?

    La historia está un poco solapada el nombre es un pequeño chiste ‘Ojo cayó en la telaraña’ como que fue trampeado, entonces muestra una historia que no se entiende para dónde va, que parece ser rara, loca y en definitiva la historia está presente todo el tiempo. Al mismo tiempo me pareció interesante todo el proceso, el durante, qué sucede durante eso que pasa pero no pasa, en donde hay confusiones, me pareció interesante mostrar eso y ver de qué manera podía lograr que acontezca eso de caer en la telaraña.

    ¿Cómo fue la elección de la sala?

    La sala nos eligió a nosotros porque un día entré a la sala y vi la primera mitad de la platea con esos butacones de cine que están buenísimos y una obra que tiene tanta conexión con lo cinematográfico, es más el espacio escénico es un set de filmación con su escenografía, cuando vi la platea sentí que tenía que ser acá, que éste era el espacio ideal.

    ¿Qué representa la obra?

    La obra se presenta como un juego propuesto por el dramaturgo. No hay un sentido único, sino a caer en la trampa sutil de la trama. La telaraña tiene que ver con el sentido, cuando uno empieza a buscar el sentido en una obra y ve que hay objetos que son disruptivos entra en duda con la concepción de lo que está pasando. “Ojo cayó en la telaraña” está salpicada de pequeños temas universales: los proyectos personales, el destino, las pasiones y los límites. Una estructura de sucesos lineal que, a pesar de las distorsiones, invita a la reflexión profunda.

    El estreno, pospuesto por cuestiones de destino y logística, terminó coincidiendo con el 30 aniversario de El Galpón de las Artes y la renovación de su platea, un “momento específico importante” que enmarca un momento importante para el grupo y la sala. “Los invito a caer en la telaraña porque es hermoso participar y ser testigo de eso que no sabemos si está pasando o no para llegar a un final.”, convoca Agustín Elordi.

  • “SOLOS” ¿UN ‘PECADO’ O UN LIENZO EN BLANCO?: LA OBRA QUE INVITA A REDESCUBRIR LA SOLEDAD

    “SOLOS” ¿UN ‘PECADO’ O UN LIENZO EN BLANCO?: LA OBRA QUE INVITA A REDESCUBRIR LA SOLEDAD

    “Solos es una palabra capicúa que se escribe igual del derecho y del revés”, destaca Emiliano Fernández. Este juego con la palabra refuerza la idea central de la pieza que sale a escena en El Galpón de las Artes: que “la soledad es un estado inevitable” que, lejos de ser sombrío, puede ser una “posibilidad de encontrarse con otro u otra”, como subraya María Campora.

    Sus autores e intérpretes desmitifican la connotación negativa que le atribuye la sociedad: “Estar solo es casi un pecado desde una visión católica. Nosotros creemos que eso depende de cada persona”, afirma María Campora.

    “SOLOS, un lienzo en blanco” agotó las reservas para la función de este viernes, pero aún quedan localidades el domingo 16 de noviembre a las 20 en El Galpón de las Artes (Jujuy 2755). Cabe recordar que la sala trabaja Sin Barreras de Boletería por Cooperación Solidaria, sin embargo por un tema de organización se aconseja reservar localidades a través del siguiente enlace: https://galponartes.com/espectaculo/solos-un-lienzo-en-blanco/. Luego habrá que esperar para apreciarla en plena temporada teatral.

    Creemos que la soledad es una posibilidad de encontrarse con otro u otra y eso es lo que queremos plasmar

    La chispa inicial que derivó en la obra comenzó a gestarse durante la pandemia y se terminó de escribir en 2024.

    El proceso de montaje fue un desafío en sí mismo, dirigido por Sebastián Villar de manera virtual desde Brasil, gracias a las herramientas tecnológicas: “Hay cosas que realmente me pierdo estando tan lejos como la mirada del actor, lo que le está pasando, digamos yo los percibo pero hay algo del vivo que no se produce entonces tiene sus limitaciones y pudimos lidiar con eso”. En este punto, reafirma que fue clave confiar en la mirada de la asistente de dirección, Carmen Domínguez, quien debutó en ese rol y lo califica como un “doble desafío”, una “posibilidad de aprendizaje y crecimiento”.

    El iluminador Gustavo Martincic, también integrante de la cooperativa, es una pieza clave: se encarga de “pintar la escena” con su diseño, dando vida al concepto del lienzo en blanco.

    Al ser un grupo de teatro cooperativo, coincidieron en que los valores de El Galpón de las Artes reunía las características que necesitaba el proyecto. “Sabemos cómo se ha gestado la sala, cómo se sostiene, las obras que se están realizando en el marco de los 30 años que tiene su lógica. Tiene una unión maravillosa, como los mismos artistas, que nos reunimos desde Brasil a Mar del Plata para contar una historia”, analizan.

    UNA OBRA QUE SE CONSTRUYE CON LA MIRADA CÓMPLICE DEL ESPECTADOR-

    ¿Cómo nació la obra?-

    Emiliano: “SOLOS. Un lienzo en blanco” comenzó en tiempo de pandemia, la idea justamente habla de la soledad que nos propició ese momento, después surgieron otros espectáculos en el medio y finalmente en el 2023 empezamos a juntarnos con María, teníamos una pequeña selección de textos dando vueltas queríamos hacer algo y no sabíamos bien qué, y esos textos empezaron a tener algo en común sobre este estado, este sentimiento, esta emoción que es la soledad. De a poquito empezamos a darle forma de obra que terminó de escribirse a finales del 2024.

    María: arrancamos más o menos entre marzo – abril del 2024 con el formato que vamos a hacer y como toda pieza teatral, y más al ser sus dramaturgos se va modificando, te da ese permiso. La reescribimos hasta la semana pasada

    ¿Hay alguna referencia a algún artista en particular?

    Emiliano: Cuando escribimos analizamos pinturas de Edward Hooper para la construcción. Lo interesante es que nosotros somos los protagonistas, los colores aparecen. La idea es trascender ese lienzo, que a su vez habla de la posibilidad de vacío de la soledad que puede ser llenado con las posibilidades que desees, los colores que quieras, de la manera que quieras.

    ¿Por qué eligieron a Sebastián Villar, quien actualmente reside en Brasil, para que dirija “SOLOS…”?

    María: Podríamos haber elegido otros directores en la ciudad pero particularmente trabajé muchos años con Seba, nos conocimos a través del teatro y nos hicimos casi hermanos. Como conozco cómo es su trabajo como director le propuse a Emi y enseguida le copó la idea. Conocemos cómo es su mirada y su forma de trabajar y su minuciosidad que creo que ameritaba.

    La obra tiene algo interesante que tiene que ver con todas las dramaturgias que trabajamos: pasamos de la comedia, al realismo clásico, clown, comedia dramática, melodrama

    Emiliano: Cuando ya teníamos el proyecto más o menos cerradito. Empezamos en principio a terminar de pulirla y había que ponerla a andar. Y a pesar de que la obra habla de soledad y que pensamos que solos íbamos a poder, definitivamente no pudimos. La construcción teatral siempre es colectiva y apareció Seba con el condimento de que está viviendo en Brasil. Pero algo que dejó la pandemia, un poco residual y positivo es brindarnos herramientas tecnológicas que nos permitieron abordar este proceso del montaje de la obra a partir de Zoom, Whatsapp, Meet. Seba, planteó la necesidad de tener una asistente en el país y apareció la posibilidad de que sea Carmen Domínguez.

    ¿Cómo recibiste esa invitación?

    Carmen: Me parece que siempre es una posibilidad de aprendizaje, de crecimiento y tenía ganas de hacer una asistencia. Nunca dirigí, siempre actué y era todo un desafío el rol con un director que está de manera virtual. Es un doble desafío, pero estoy muy contenta con el proyecto en sí por cómo se va construyendo, con la posibilidad de poner a disposición lo aprendido siempre pensando en sumar. Así todo va teniendo su propia magia.

    ¿Cómo llegan al Festival de Estrenos?

    Emiliano: Estamos nerviosos. Estas butacas lindas nos ponen mucha presión. Llegamos con mucha expectativa, con los nervios lógicos me parece. Hace muchos años que estoy en la dirección, estoy oxidado como actor, no sé qué va a pasar pero siempre con una emoción linda. Es un trabajo de parto.-

    María: Hace muchísimos años que estreno y siempre te pones nervioso, siento que el día que no me ponga nerviosa será la señal de que no me interesa y no haga más teatro. Celebro esos nervios, hay que transitarlos; no es agradable, a pesar del año y medio que estamos trabajando empezás a ponerle más valor a lo que van a ver que a todo lo que hicimos. La obra la hicimos con mucho amor, con mucho compromiso, con mucho laburo.

    “SOLOS, un lienzo en blanco” inaugura el Festival de Estrenos 2025 y sus protagonistas invitan a ver las distintas caras de la soledad, prometiendo una profunda experiencia de conexión. “Venir al teatro es una experiencia religiosa. Lo que ves, la música, las luces y te sentás a experimentar algo que te van a contar que es tan personal. Es una experiencia imperdible”, describe María Campora. Para cerrar, Emiliano Fernández asegura que la pieza ofrece una nueva perspectiva, invitando al público a la reflexión y al cambio: “El teatro nos invita a reflexionar sobre cosas que creemos que sabemos… te vamos a invitar a mirar por una mirilla diferente y tal vez te vayas transformado. Vénganse a ver un espectáculo que te va a transformar.”

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