De Francia a El Galpón de las Artes: Una noche de cine y circo
En el escenario de Jujuy 2755 también se pueden disfrutar de proyecciones cinematográficas. Este viernes se podrán ver los cortometrajes: “Solo”, de Marcos Janna y “Zampano”, del director francés Teilo Quillard protagonizado por el marplatense Luca Ruiz Miceli junto a su compañera francesa Ambre.
El Galpón de las Artes continúa celebrando 30 años de cobijar diferentes lenguajes artísticos. Y en esta temporada no podía faltar una noche cinematográfica. Es por eso que para cerrar el primer mes del año, se proyectarán dos cortometrajes: “Solo”, de Marcos Janna, y el premiado film francés “Zampano”, dirigido por Teilo Quillard, una propuesta que llega de la mano de sus protagonistas Luca Ruiz Miceli y Ambre Ruiz Miceli Porcel, quienes conversarán sobre su experiencia filmando a 20 metros de altura y cómo son sus días como artistas circenses en Europa.
Luca Ruiz Miceli no es un extraño para la cultura marplatense. Hijo del director, profesor y actor Juan Ruiz y de la actriz y profesora Mónica Miceli. Criado en el Centro Cultural La Panadería, a los 21 años partió a Europa buscando nuevos aires. Me fui buscando expandir y al mismo tiempo conectar con este arte francés. En Francia hay mucha mezcla de artes: de danza, circo contemporáneo, de teatro físico, de cine… y que no se encuentra fácilmente en otra parte del mundo. Y el empezar por el circo fue, sobre todo, una cuestión estratégica, porque yo no sabía hablar mucho francés”, admite.
En el 2017 entró en “L’Ecole Jules Verne”, hizo un año de trapecio fijo, y luego otro año en Palo Chino, en lo que se denomina la “formation tremplin” para artistas que buscan profundizar un proyecto o vienen de otras partes del mundo. En Argentina, su gran maestra fue Ana Diab y ella fue quien le fue abriendo, junto con su hermano Facundo Diab, algunas intuiciones de lugares posibles.
“Ingresé a Jules Verne con un número de clown que había armado un día antes y una sola frase en francés: «Madame, Monsieur, l’amour». Entre caídas de circo y una técnica improvisada sobre el trapecio fijo que hizo reír, funcionó. Yo estaba feliz de actuar en esa sala tan hermosa de Amiens. Las cosas se dieron y, al final, terminé entrando”, comparte.
En este sentido sostiene: “Al principio, fue muy gracioso y triste. No sabía si había quedado para realizar esos exámenes, no había entendido el correo en francés. Así que agarré y fui a preguntar personalmente; la mañana del sábado de exámenes, por las dudas. Me tomé el tren a la ciudad de Amiens, porque quedaba a unas horas de París. No había entrado a una de las dos formaciones por mi estatus de extranjero, pero que estaba inscripto para pasar los exámenes para la formación Tremplin”.
“Como hijo de actores, por las dudas y ante cualquier situación, en el bolso tenía un pantalón y una remera a rayas; un artista, como los médicos, tiene que estar preparado para cualquier situación, no se sabe cuándo uno tendrá que hacer un número. Y ahí, con la fuerza del viajero o del que está cerquita de sus metas, busqué probar suerte”.
Para poder dimensionar, los exámenes son de acrobacia, verticales, elongación, musicalidad, expresividad y, luego, para los que lo deseen pueden mostrar un número. “Me acuerdo que, justo después de la instancia de números, está la charla con el equipo pedagógico de la escuela donde presentas tu proyecto de lo que buscas hacer. Y el director me decía que iba a ser difícil para mí, porque la formación era paga y la carga horaria, mucha, como para trabajar”, explica.
“Todo mi comienzo de la formación me la pasé viajando durante meses hasta París, todos los fines de semana para llegar muy temprano en tren a mi trabajo de camarero; dormía donde se podía los sábados a la noche, y los domingos luego de la jornada, me volvía en el último tren a las corridas, para empezar de nuevo mi escuela de circo los lunes. Yo estaba muy feliz. Por suerte después encontré un laburo en Amiens, no iba a poder sobrevivir si no”, revive.
Allí conoció a Ambre, su compañera de vida y de distintas disciplinas circenses como “mano a mano”, “palo chino” y clown. Con ella creó luego el Dúo llamado Haut Del Alto, y años después ingresaron en la Compagnie Soul Canopy, dirigidos por el gran maestro Boris Vigneron. Actualmente desarrollan su carrera con proyectos de acción social y cultural, realizan espectáculos y crean proyectos pedagógicos en escuelas de bastantes ciudades del sur de Francia.
Y este año confirmaron su camino con la representación de la premier de su espectáculo “A Temps” para el pôle national de cirque La Verrerie d’Alès, en el festival InCircus2025. “Es un gran logro, sabiendo que ninguno de los dos ha salido de escuelas superiores”, subraya Luca.
De viaje en Argentina, surgió la posibilidad de proyectar el cortometraje “Zampano” que viene cosechando reconocimientos en festivales de cine. Es por eso que la “Noche de Cine Sin Barreras de Boletería” contará con una presentación a la gala, de la mano de la Compagnie Soul Canopy, y su número de mano a mano “Par Ici”. Además, al cierre se abrirá el espacio para conversar sobre las producciones con sus realizadores y artistas.
Para Luca, presentar este trabajo en los 30 años de El Galpón de las Artes tiene un sabor a “pequeño logro y victoria” después de tanto camino recorrido. “El Galpón es un hogar para mí. Volver y poder compartir para mí lo que significa este regalo, me hace recuperar confianza y fuerza para seguir construyendo allá”, confiesa con emoción.
Zampano: Superar el vértigo para encontrar el propio vuelo
En Francia, Luca descubrió otra realidad para desarrollarse como artista circense, ya que hay un circuito gigantesco. “Son casi como universidades; los estudiantes que salen de la escuela presentan sus proyectos que pueden ser obras, arman compañías, cuentan con una red muy grande de difusión”, describe y agrega: “hay un estatus de artista que reconoce tu 《métier》, y cuando uno no está trabajando, se recibe un acompañamiento económico para solventar la vida”.
Luca y Ambre trabajan como artistas, pero también como docentes de circo en la escuela “Le Salto d’Ales” y allí surgió la conexión para ser parte del proyecto cinematográfico. Ambos protagonizan “Zampano”, un cortometraje de ficción que nació en el seno de la formación “La Résidence” de la prestigiosa universidad de cine La Fémis (Francia), donde entran al año muy pocas personas, una de ellas el joven y talentoso realizador Teilo Quillard.
La historia de “Zampano” sigue a un joven que, ante el regreso de la vieja compañía de circo de su padre, busca escapar y seguir a Nina, la trapecista de la que está enamorado. Pero hay un obstáculo físico y simbólico: el vértigo.
“Hay una sensación muy ilógica para el cuerpo: hay que buscar el punto de gravedad cero en la suspensión máxima para soltarse. La estructura es muy alta, todo se mueve y todo se ve chiquito. Es todo muy impresionante”, explica Luca sobre el desafío técnico del trapecio de vuelo.
Para Ambre, el rodaje fue una apuesta a la confianza: “Tuvimos que ir hacia lo que nos daba más miedo. Fue una experiencia hermosa. Y el equipo fue un lujo. “Zampano” fue también mi primer proyecto cinematográfico. Y toda la gente fue muy buena con nosotros”. Originaria de la región de Burdeos (Francia), desde muy joven entendió que su lugar estaba en el escenario. Su formación comenzó en un bachillerato con especialización en artes del circo (Lycée option cirque) y decidida a alcanzar la excelencia técnica, continuó en la prestigiosa Escuela de Circo Jules Verne de Amiens. A su vez, profundizó sus conocimientos en “Labo du salto” de la escuela laboratorio de circo “Le Salto” (Alès), sumergiéndose en el clown sensible. Esta experiencia fue clave para definir su identidad artística, fusionando la destreza física con la emoción. Siempre en evolución, recientemente se formó profesionalmente en acrobacia de acción como Doble de riesgo (Campus Univers Cascades. Paris, France).
“Hay que tener en cuenta el viento porque encima la plataforma se mueve, por suerte, porque tiene que estar preparada para recibir el impulso”, describe Ambre.
Esta versatilidad física y actoral alcanzó su punto máximo en el cine. En el cortometraje “Zampano”, Ambre interpreta a Nina, uno de los personajes principales y el interés amoroso del protagonista. Para este papel, al igual que su compañero, asumió un reto físico extraordinario: tuvo que aprender y dominar el trapecio de vuelo específicamente para el rodaje, demostrando una vez más su capacidad de entrega total al servicio de la historia.
—¿Cómo llegó la propuesta para filmar Zampano?
—Luca: Nosotros además de trabajar como artistas damos clases de circo para subsistir, eso lo aprendí de mis padres. Un día estábamos dando clases en la escuela y llegó Teilo (director) con el proyecto y buscando trapecistas de vuelo. Yo había hecho una vez en Buenos Aires.
—Ambre: Si, muy poco. Yo había hecho trapecio de vuelo con amigos para divertirme pero para desarrollar la disciplina necesitas mucha estructura.
—¿Y qué los hizo aceptar?
—Luca: Teilo, cómo nos presentó el proyecto y es una gran persona. Es un gran aliado, hoy en día. Él salió de la Universidad de Cine Le Femmis, para el ingreso presentó este proyecto y era su residencia. Quería contar esta historia y que transcurre en un mundo de circo porque su familia es de circo.
—Ambre: Es un hermoso, viene de una familia de circo desde siempre y es un poco su historia, sin serlo, con un poco de ficción pero esta cuestión de nacer en una familia que hace circo y que él tiene que volar
—Luca: claro, tiene que hacer su propio camino y un poco es el rol en el que estuvimos.
— Imagino que hacer trapecio de vuelo provoca mucha adrenalina ¿Cómo fue encarar ese desafío?
— Luca: es una sensación muy bonita, estamos a 20 metros del piso
—Ambre: Desde el punto máximo hay 20 metros pero desde la plataforma hasta la red habrá entre 12 – 14 metros.
—Con solo imaginar me da vértigo
—Ambre: hay que tener en cuenta el viento porque encima la plataforma se mueve, por suerte, porque tiene que estar preparada para recibir ese movimiento también, el impulso.
—Luca: hay una sensación muy ilógica para el cuerpo, hay que buscar el punto más alto para poder soltarse porque cuando estás en ese punto es la gravedad cero, cuando estás en el aire y si te soltas antes vas para adelante y si te soltas más tarde te vas para atrás; hay que buscar el momento justo donde estás en la suspensión máxima.
— Ambre: es muy loco porque tenés que ir a lo que te da más miedo. Pero Teilo vino a buscar trapecistas, hablamos con él fue una sensación muy linda y dijimos tenemos que hacerlo
— Luca: es un proyecto que sale de la escuela, fuimos a ponerle cuerpo a la historia y que nos sirva de experiencia. Fue una experiencia muy bonita, el equipo fue muy lindo y hace dos meses llegó el premio a Mejor interpretación masculina en un Festival de Paris y Mejor Cortometraje de bolsillo, porque fue producido de manera independiente.
—¿Qué significa proyectar Zampano en una temporada tan especial donde El Galpón de las Artes está celebrando 30 años?
—Luca: El Galpón es un hogar para mí para mi papá, estamos a unos metros del Centro Cultural La Panaderia, hubo mucha relación y enlace durante estos años, crecí y me crié acá entonces volver en este marco es una pequeña “victoria” con esta película, me pone muy contento, yo estoy muy emocionado. El viernes 30 va a ser un momento para compartir sabiendo que uno vuelve a Francia y allá estamos construyendo cosas muy hermosas. Es una sensación de estar en todos lados y en ninguno al mismo tiempo. Irnos con este regalo de presentar el cortometraje acá con tanta gente bonita a mí me significa recuperar confianza, fuerza y energía para meterle de lleno al regreso.
